Muchas de las empresas que conoces hoy en la actualidad comenzaron con muy poco dinero Cada uno de estas empresas evolucionó de manera diferente hasta alcanzar el éxito, pero lo que muchos tienen en común es que lograron dar sus primeros pasos con un pequeño préstamo: del banco, de amigos y familiares o fruto de la venta de sus posesiones. Y es que las grandes ideas necesitan un empujón: esta es la historia de algunas de las marcas más reconocidas hoy en día.

Ikea

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Para el fundador de ikea todo comenzó vendiendo cerillas desde pequeño desmostró ser un gran emprendedor Vendía cerillas entre sus vecinos, que repartía con su bicicleta. Pronto descubrió que si compraba muchas cerillas y las vendía al por menor, obtenía un buen margen, y poco a poco fue ampliando su catálogo de productos.

 Su fundador ingvar kamprad el concepto de Ikea nació en Småland, una pequeña ciudad situada en el campo en Suecia. su poblacion es reconocida por ser trabajadora, vivir con pocos medios y usar su imaginación para sacar el máximo provecho a los recursos limitados de los cuales disponen.

Esta manera de hacer las cosas es la que IKEA aplica para mantener los costes reducidos.

a los 17 años aprovecho el dinero que le dio su padre por sus buenos resultados académicos para fundar formalmente Ikea, empezando a explorar las posibilidades de fabricar sus propios productos, la venta por catálogo y el estudio de paquetes planos.

Apple, montando una empresa con una vieja furgoneta y una calculadora

Cuando Steve Jobs y Steve Wozniak estaban trabajando en el Apple I, necesitaban dinero para comprar las partes necesarias, así que Jobs vendió su preciada furgoneta Volkswagen por 1.500 dólares y Wozniak su calculadora científica Hewlett-Packard 65, por la que consiguió 500 dólares, ya que en 1976 eran todo un avance de la ciencia. Esta en concreto se vendía con el eslogan: “la computadora programable más pequeña jamás creada”.

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Google, en un garaje que ni siquiera era suyo

Muchas empresas han empezado en un garaje (Apple, Disney, Ford…) pero Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google, ni siquiera tenían uno. Así que tras un tiempo en la habitación de Larry, lograron que una amiga les prestara el suyo. Eso y el crédito de sus tarjetas para comprar ordenadores fue la semilla de lo que hoy es mucho más que el buscador más usado.

Domino’s Pizza, 900 dólares para empezar un imperio

La cadena Domino’s Pizza, con franquicias en todo el mundo, comenzó cuando los hermanos Tom y Jim Monaghan se decidieron a coger el traspaso de una pizzería, DomiNick’s, en Michigan, en 1960. Para lograrlo, tuvieron que pedir un préstamo de 900 dólares e invertir muchísimo tiempo, llegando a trabajar hasta 100 horas semanales para sacar el negocio adelante.

Mattel, comprando maquinaria a plazos

Harold Matson y Elliot Handler, fundadores de Mattel, habían comenzado en un pequeño garaje fabricando casas de muñecas con las sobras de un taller de marcos para cuadros. Para poder hacer crecer su negocio, compraron tres piezas de equipo a plazos en Sears (una cadena de hipermercados muy famosa en Estados Unidos), lo que les permitió mejorar la calidad de sus productos y su productividad.

Whole Foods Market, un préstamo para renacer

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Whole Foods Market es hoy en día una de las mayores cadenas de supermercados en Estados Unidos, pero sus comienzos no fueron sencillos. En 1978, tras conseguir reunir 45.000 dólares entre amigos, familiares y préstamos bancarios, Mackey y Renee Lawson lograron abrir su pequeña tienda de productos alimenticios naturales en Austin, llamada SaferWay.

Sus fundadores incluso tuvieron que vivir en la tienda al ser desahuciados por almacenar productos en su casa, pero tras fusionarse con otra tienda de la ciudad, finalmente inauguraron el primer Whole Foods Market.

Todo iba viento en popa hasta que en mayo de 1981, una gran inundación acabó con gran parte de su stock y dañó el local y el equipamiento. Sin embargo, gracias al apoyo de los clientes, los vecinos y los trabajadores, así como también de los inversores y los proveedores, que adelantaron mercancía a modo de préstamo, consiguieron volver a abrir la tienda un mes después.

Starbucks, una tienda de café a granel

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En 1971, Jerry Baldwin, profesor de inglés, Zev Siegel, profesor de historia, Gordon Bowker, escritor, decidieron abrir una tienda llamada Starbucks Coffee, Tea, and Spice en Seattle. Para ello pidieron prestados 5.000 dólares e invirtieron cada uno 1.350 dólares.

Lo más curioso es que aquella tienda no se parecía en nada a la actual, sino que se dedicaba a vender café en grano, té y otras especias a granel. No fue hasta 1982, con la llegada de Howard Schultz, que la pequeña empresa no cambió su rumbo hasta convertirse en lo que hoy conocemos.

La historia de Schultz, por su parte, también es muy interesante. Original de Brooklyn, su familia no podía costear sus estudios universitarios, y fue gracias a una beca deportiva que consiguió el dinero suficiente para licenciarse y, a la postre, crear un imperio cafetero.

Detrás de todas estas grandes empresas ha habido siempre un emprendedor con una idea brillante en la cabeza y la determinación de llevarla a cabo, pero todas también han sabido crecer gracias al impulso que puede suponer un pequeño préstamo cuando daban sus primeros pasos.

 

 

Empresas que comenzaron con muy poco dinero
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